Contratiempo

el

Resulta tan sorprendente y efectista el final de Contratiempo que la impresión última al abandonar la sala es de un sabor ligeramente más dulce que agrio. Sin embargo, con el paso de las horas, uno comienza a reflexionar y lo cierto es que la conclusión definitiva es bastante clara: se trata de una película que transmite muy poca credibilidad.

Y lo es, no solamente por lo enrevesado de muchas de las cuestiones que acontecen en el film, giros de guión imposibles incluídos, o por lo atropellado y desconcertante de algunos argumentos que parecen sacados del típico culebrón venezolano o telefilm de los sábados por la tarde en Antena 3. El otro gran problema de la cinta dirigida por Oriol Paulo (El Cuerpo) reside en la desesperante planitud de unos personajes que transmiten 0 emociones. Mención especial en este apartado para un Mario Casas (Grupo 7) en el que los matices se adivinan como una utopía.

Una lástima, ya que la idea y algunas de las cuestiones de fondo que se plantean se podrían haber exprimido mucho más de haber apostado por la sencillez y la cordura en lugar del forzado fuego de artificio.

 

Valoración: 5/10

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